Programa del día 5 de abril.

Entrevistamos al excombatiente rosarino Rubén Rada, tras cumplirse un nuevo aniversario de la nefasta Guerra de las Islas Malvinas.

Rubén nos dejó un sinfín de conceptos más que interesantes a tener en cuenta, invitándonos a reflexionar y a continuar manteniendo viva la memoria colectiva de lo que no debe suceder nunca más en nuestro país. No te la pierdas.1487414_511945385576347_379067465_n

 

 

DERECHO AL DELIRIO || PERIODISMO JOVEN


Entrevista:

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Programa del día 5 de abril.

Compartimos la excelente nota de nuestro compañero Pablo Torres acerca del “linchamiento” que causó la muerte del joven David Moreira.

También hablamos con el escritor rosarino Javier Núñez, sobre la dimensión que tomó su nota “No cuenten conmigo” publicada en Rosario/12 en relación a esta noticia y sus sensaciones al respecto.

DERECHO AL DELIRIO || PERIODISMO JOVEN


Por Pablo Torres.

Hace algunos días, a raíz del asesinato de David Moreira, empezó a circular en las redes sociales un artículo de Emiliano Sachi titulado “Ningún bolso vale una vida”. Entre tantas cosas rescatables de este texto, hay una cuestión que nos parece central recoger. Un adjetivo que queremos exhumar, cinco letras que ambicionamos retomar, una palabra que nos aprestamos a rescatar: dolor. Apenas aparece esta mísera palabra, apenas se la pronuncia a la palabra dolor. Sólo se la deletrea para expresar el reclamo legítimo de alguien que ha sufrido un hecho de inseguridad. Insistimos: la palabra dolor nos interesa. Porque Rosario duele, reza el artículo a modo de sollozo, bronca o letanía. Rosario sangra, decimos nosotros. Rosario es una ciudad lacerada por la desigualdad, la violencia y el narcotráfico; una ciudad quebrada, partida en sus espacios, cada uno de ellos rígidamente compartimentados por muecas y ademanes de clase; Rosario es el espacio de construcciones rimbombantes, donde muchos contemplarán la virilidad del supuesto “progreso”; construcciones amuralladas decimos, circundadas por empalizadas de hombres-varas, dependientes de una empresa de seguridad privada, en la cual el Estado, paradojalmente, confiará la tarea de tercerizar la represión. Pero Rosario también, y en ésto se entrelaza con lo de David Moreira, es el espacio de enormes guetos que cada día con más fuerza se convierten, en la mirada del hombre común, en la cifra del espanto, de lo espeluznante; estos guetos, estas villas miseria, son el símbolo de esa alteridad, de ese otro: pobre, joven, ladrón, y por ende, eliminable.mama1.jpg_88717827

Nos duele Rosario, decíamos. Nos angustia el comerciante robado. Nos horroriza un hombre muerto por nada. Nos indigna también un chico asesinado, en plena calle, en plena tarde, por un grupo de hombres enceguecidos por una situación. Pletóricos también estos hombres, de frustraciones por no poder consumir todo lo que pretendieran; sumamente indulgentes con los pecados suyos y de los poderosos, pero inconmovibles para con los devenires del pobre; saturados de imágenes y prejuicios que los medios de comunicación se encargan cuidadosamente de promocionar y difundir para azuzar el fuego, la violencia, el racismo y el odio de clase.

Decir, a esta altura y con lo ocurrido, que el problema de la inseguridad es un tema complejo, intrincado, parece predicar en el desierto. Pero las obviedades no parecen ser tan claras, tan diáfanas y transparentes con muchos creen y otros interesadamente nos intentan mostrar. “Mano dura y recrudecimiento” repite a coro el candidato a presidente Sergio Massa, apelando, por supuesto, a hacer mella en una población reacia a comprometerse con los problemas comunes, con los grandes debates que le impone su época; una ciudadanía hipersensiblizada por una infinidad de casos reales de inseguridad, sumado al uso inescrupuloso de la temática que hacen los grandes medios de comunicación. Massa se sabe corriendo a contrarreloj por su carrera para la presidencia, por eso no duda en mentir, en satisfacer el “sentido común”, ese que linchó a David Moreira, en excitar el oído de señoras y señores que se regodean con la posibilidad de la orgía de sangre; en convidar con el bálsamo de la “seguridad”, a gran parte de una población que añora una paz mustia que le permita vivir dulcemente, al margen de una realidad que se les cuela por la puerta, por la ventana, por la vida misma. Estimular los odios, las broncas y prometer salidas fáciles, en el marco de una situación que se  expande a lo largo y ancho del país, constituye no menos que una irresponsabilidad. Constituye un crimen.

¿Cuál es la forma de solucionar los problemas de seguridad? Discutíamos y discute toda la sociedad. Nosotros repetimos casi como una oración y decimos: inclusión, reparto de la riqueza, reformas económicas y sociales profundas, igualdad de oportunidades. Tal vez no sepamos cuál es la salida, pero optamos por no mentir. De algo sí estamos seguros, y es que del miedo no surge nada bueno, el miedo sólo incuba más miedo, más parálisis, más atrocidades. Del miedo del hombre común, surgen también atrocidades, no podemos olvidar ésto. En el miedo de las clases medias alemanas e italianas, a ese otro, a esa alteridad, comunista, judío, gitano, inmigrante, pobre, gay o anarquista, se halla la raíz maldita del fascismo y el nazismo. Porque ha sido casi una excusa, “pero fue el hombre común”, eso no invalida nada. Porque como dice mi amigo Ezequiel en su blog, que recomendamos con fuerza, Mundos Inmundos: “pocos dicen, por ejemplo, que de maestros de escuela primaria estuvieron formadas las primeras filas del nazismo. Pocos dicen que Himmler, el comandante en jefe de las SS, fue un buen padre de familia, pulcro y educado, todo un modelo de manager joven y emprendedor”.

Cuidado decimos nosotros: el espanto también reside en lo común, en lo “normal”.


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resistencia-popularEntrevista a Ayelen Correa (Licenciada en Comunicación Social – UNLP ), que se encuentra en la República Bolivariana de Venezuela y Eduardo Sifuentes (militante Corriente Revolucionaria Bolivar y Zamora) acerca de la situación vivida en aquel país frente al avance desestabilizador de la derecha en contra del gobierno de Nicolás Maduro.

 

 

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Jorge Duarte
Entrevista de Federico Vazquez a Jorge Duarte, comunicador social y periodista argentino, quien nos comenta acerca de la nueva legislación sobre Régimen de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares.

 

 

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Washington Uranga
Entrevista de Federico Vazquez a Washingotn Uranga acerca de la asunción de Francisco I como nuevo Papa y la posible perspectiva a futuro en su función.

 

 

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Editorial de Federico Vazquez que intenta poner en discusión qué tipo de integración se está produciendo en la región.

El tema de la presente editorial, a diferencia de otras veces, me surgió como pregunta. Es que enmarcada en un proyecto de arquitectura que debo afrontar como parte de una materia de la Facultad, se me fue filtrando la idea de una doble cara de la integración latinoamericana. Luego, leyendo a Leandro Morgenfeld, historiador a quien ya hemos entrevistado en alguna oportunidad, comencé a pensar que esa inquietud que aún tengo y que se me presentó de manera difusa a modo de pregunta, quizás tenga una razón de ser. Para ser más exacto, esta editorial tiene como base la necesidad de preguntarse y de poner en discusión qué integración se está produciendo en la región.

Para eso, partamos del hecho real de que en la última década hubo avances concretos en la históricamente postergada integración latinoamericana; de la idea cierta de que se han profundizado distintos proyectos y que crece la percepción general de lo positivo de la unión regional. Sin embargo, Morgenfeld, casi como queriendo contestar a mi pregunta, plantea que hay dos tipos de integración contradictorias: la que promueven los capitales y la que impulsan los pueblos. O dicho de otra manera, la que postula la gran burguesía regional, con epicentro en Brasil; y la que propicia el ALBA con base en el pueblo, los movimientos sociales y la cultura.

Doble cara de la Integración

En cuanto a la primera, es sabido que tras la devaluación, en 2002, se multiplicaron las inversiones brasileñas en Argentina. La mayoría de ellas fueron orientadas a comprar empresas de capitales nacionales y no a realizar nuevas inversiones. Así, más de 500 grandes empresas nacionales, algunas emblemáticas, pasaron a manos brasileñas. Siguiendo este sentido, si hablamos de Brasil como epicentro regional, podemos hablar, por carácter transitivo, de San Pablo como sede industrial de ese país. Los grandes industriales de San Pablo, agrupados en la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), pretenden avanzar en una integración regional, ya sea a través del MERCOSUR o la UNASUR, que permita ampliar su escala de reproducción a nivel regional. Brasil procura erigirse en líder regional, con el objetivo de potenciar su liderazgo global. Su economía e incidencia internacional, menores a las de otros de sus socios del llamado grupo BRICS, como China y Rusia, necesitan del resto de América del Sur para alcanzar ese status tan ansiado por el Estado brasileño.

El proyecto del gran capital brasilero es, entonces, hegemonizar una burguesía regional, que no confronte con el capital trasnacional estadounidense, europeo o chino, sino que establezca algún tipo de entendimiento. Es una integración que no tiene una perspectiva anti-imperialista ni en favor de potenciar un desarrollo de los mercados internos. Mucho menos, de apaciguar las profundas diferencias sociales y económicas que históricamente azotaron la región. De hecho, este esquema de integración profundiza las asimetrías regionales. “El MERCOSUR ya mostró su relativa inviabilidad para Uruguay y Paraguay. Si se profundiza esa línea, también lo será para Argentina”, considera Morgenfeld.

Es por eso, que lo que se toma como la gran victoria conseguida en la gestión de Lula de conseguir sacar a 40 millones de brasileros de la pobreza y la miseria, ahora es vista desde el gobierno de Dilma Rouseff como potencialidad para este tipo de integración del capital, considerando a todo ese volumen de personas, antes que más nada, como meros consumidores. Es lógico: hablando de un país de casi 200 millones de habitantes, si esos 40 millones se suman a los ya establecidos, basta tan sólo imaginar lo que significa semejante impulso para el capital.

Por otra parte, la otra integración, aquella que se resume hoy en día en Bolívar y que reclama la (re)construcción de la Patria Grande, es impulsada por las organizaciones sociales y políticas que luchan por la igualdad, la libertad y una verdadera emancipación regional. La unión latinoamericana, desde esta perspectiva, permitiría enfrentar en mejores condiciones los embates del capital trasnacional, los organismos financieros y las grandes potencias. Muchas de estas organizaciones se han nucleado, desde 2007, en el “ALBA de los movimientos sociales” y reivindican el camino de los gobiernos que integraron la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y a la vez impulsan una integración desde abajo.

Teniendo en cuenta estas posibilidades políticas que supone Morgenfeld para esta integración, me permití continuar esas potencialidades, en particular con base en la cultura. Buscando información adicional sobre el tema, me encontré con un artículo que hablaba de la identidad; puntualmente del folklore en sentido de Las Identidades de la Región, y en él se tocaba la relación cultural entre Uruguay, Brasil y Argentina. Achicando el foco desde lo macro-regional, la imagen me remitía a esta parte del Sur extremo, al sur del Sur, ahí donde la pampa, el gaucho, la milonga y la historia criolla como realidades, son comunes a Uruguay, Argentina y al estado de Río Grande do Sul en Brasil. Muchos paralelismos históricos se sincronizan en esta región y convergen en similitudes por una cuestión geográfica y de paisaje. De hecho, el musicólogo uruguayo Lauro Ayestarán ya aseveraba a mediados del siglo pasado que “el mapa foklórico no coincide con el mapa político”. Así es como el mismo texto tomó la noción de ‘Templadismo’ como identidad que se relaciona con la geografía y que borra las fronteras políticas. Este término fue inventado por los músicos uruguayos, y además hermanos, Daniel y Jorge Drexler, y tomado del ya existente Tropicalismo en Brasil, para hablar de la relación musical entre estos tres países. Paralelamente, como no podía ser de otra manera, el músico y escritor brasileño Vitor Ramil, oriundo justamente de Río Grande do Sul, planteaba lo mismo bajo el nombre de Estética del Frío (nombre claramente brasileño ya que para ellos lo templado ya es frío). Pero, en su caso, sus reflexiones son aún más profundas. En un contexto de experimento, Vítor Ramil dejó Puerto Alegre rumbo a Río de Janeiro, más precisamente Copacabana, símbolo del verano brasilero, donde se instaló por cinco años. Allí fue que observó aquella postal brasileña del carnaval en el noticiero televisivo, donde el calor funciona como factor determinante de la ‘brasilidad’, en contrapunto con lo templado de su territorio. Esto surtió efectos tan inmediatos como profundos en él, y hasta lo llevó a decir que “por primera vez me sentía un extraño, un extranjero en mi propio territorio nacional…” Fue precisamente su ser gaucho (gaúcho, gentilicio de los habitantes de Río Grande) lo que lo enfrentó a la primera idea de pertenencia y extranjerización a la vez. Ramil dice que “los riograndenses aparentan sentirse los más diferentes en un país hecho de diferencias” y encuentra en el clima templado el punto de partida que, a la vez que lo aleja de la cultura tropical de su país, lo acerca a la de Uruguay y Argentina. De este modo, Ramil encontró en la cultura gauchesca, similar en los tres países, un factor de identidad y separación simultáneas. Entonces, con el concepto de la Estética del Frío, él se respondió su propia pregunta madre: “¿de qué modo aquel que no sabe quién es, va a convencer a otros respecto de sí mismo?”

En definitiva, la primera integración, al servicio del capital, es más de lo mismo y no va a permitir superar la dependencia. La segunda perspectiva, en cambio, que proclama que “Otra América es posible” y que critica esa “integración” neoliberal que prioriza la liberalización del comercio y las inversiones, propone una integración en función de la solución de los problemas que aquejan a las mayorías populares como son: pobreza, indigencia, explotación, analfabetismo, desigualdad, subdesarrollo, deterioro ambiental, endeudamiento externo.

En este preciso momento, distinguir entre estas dos perspectivas es el primer paso para construir esa otra América que queremos.

Acción Poética RosarioEntrevista de Federico Vazquez a Camilo, miembro del movimiento mural-literario Acción Poética Rosario, acerca de la revalorización de la palabra mediante la inclusión de la poesía como parte del paisaje urbano

 

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